‘Yo voy a ser presidente de Colombia’: Miguel Polo Polo

Por Miguel Chavarro

En la primera entrega de #JóvenesCongresistas, Directo Bogotá conversó con Miguel Polo Polo y los desafíos de llegar al Congreso como uno de los representantes más jóvenes a la Cámara legislativa. Polo Polo llega electo por el Consejo Comunitario de Comunidades Negras Fernando Ríos Hidalgo con 35.253 votos.

Miguel Polo Polo. Ilustración: Miguel Chavarro

Nacido en Tolú, este político con nombre de profeta, Miguel Abraham Polo Polo, tiene fe en Dios y en la derecha. Sus apellidos siempre se nombran juntos: Polo Polo, así se le conoce. Dos polos que, en política, pueden hacer pensar en extremos de izquierda o derecha. Para el caso de Miguel, el polo a tierra es la derecha, de la que se ha vuelto uno de los rostros más representativos en redes y videos que siempre se convierten en tendencia.

Miguel Polo Polo, vestido con chaqueta de cuero café, anillo plateado en su mano derecha (símbolo de su boda con el capitalismo, en sus propias palabras) y un collar de plata, se muestra relajado en sus oficinas del Congreso. Su equipo de trabajo es también afro, algo que levantó polémica luego de que, durante semanas, se cuestionara si el político representaba a las comunidades afrocolombianas.

En persona es como en los videos: habla con entusiasmo y vehemencia de sus ideas que generan polémica en las redes sociales, un espacio que domina muy bien desde 2018, cuando subió un video anunciando las razones por las que no votaría por Gustavo Petro. Hoy Petro es presidente y Polo Polo representante a la Cámara. En el Congreso, forma parte de la oposición al nuevo gobierno, y en su cabeza tiene una meta: ser presidente de Colombia. Por ahora, Miguel duda cuál será su siguiente plan para esa tarde: tomarse unos cócteles o ir a cine.

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¿El tema de su edad influyó en la elección?

Yo pienso que la edad no es ni algo beneficioso ni un obstáculo. Yo creo que cuando una persona está preparada, cuando la persona tiene las ideas claras, cuando la persona tiene convicción y tiene un proyecto creado, la edad no tiene nada que ver allí. Conozco en el Congreso personas que podrían ser 10 o 20 años mayor que yo, que comparten asientos ahí en la Cámara y que tal vez no tengan la misma emoción, la misma efusividad o pasión para defender las ideas como lo hacemos varios de los jóvenes que estamos en la Cámara, incluyéndome a mí.

¿Siente que tiene alguna vocería del sector juvenil en Colombia?

No, yo represento a un sector de la sociedad que se identifica con las ideas de derecha, con la idea del libre mercado, del capitalismo, de un Estado más pequeño, de la lucha contra las drogas, de la defensa de libertades individuales, de un Estado que no se meta en la cama, ni en la religión, ni en la educación de los colombianos. Y yo creo que esas ideas no tienen edad, no tienen edades. Hay jóvenes que están de acuerdo con eso, así como hay personas mayores que también están de acuerdo con esas ideas. Es a ellos es a quienes yo represento.

¿Cómo ha cambiado su vida el ser congresista?

Yo pensé que cuando me posesionara como congresista mi vida iba a ser diferente o iba a cambiar, pero me siento el mismo. Es como cuando ya tienes claro quién eres. O sea, soy Miguel Polo, si soy o no congresista, sigo siendo Miguel Polo Polo. Entonces me siento totalmente normal.

¿Y sus rutinas? 

Me toca atender a mucha gente, pero es lo que a mí me gusta es estar con la gente, atender a la gente. El resto sigue siendo lo mismo. Sigo siendo el mismo joven activista, ya no solo en las redes sociales, sino en un lugar donde se toman grandes decisiones.

La política tradicional no enseña a ser influencer, a subir videos o a pensar en la viralidad de las redes. ¿Cuál es su percepción de estas nuevas formas de hacer política?

Yo creo que el mundo va evolucionando. A quienes no les gusta que los influencers estén en la política son aquellos que han sido incapaces de entender el trasfondo o entender el poder de las redes sociales y no han aprendido tampoco a utilizarlo. Para mí es mejor que haya un influencer en el Congreso que un guerrillero o un corrupto. Yo creo que el ser influencer es una ventaja porque conecta con la sociedad, y si la sociedad vota, es porque se siente identificado contigo y se siente respaldado. Que los influencers estén en el Congreso para mí es algo maravilloso.

Claro, pero también hay gente que siente que hay una condición peyorativa en eso…

Yo creo que no. Si tú miras el significado de influencer es alguien que influye y lo que hacemos nosotros es influenciar a través de nuestras ideas corazones y mentes de personas que se sienten identificadas con nosotros

«Soy rumbero. A veces la gente se engaña y cree que uno es ciento por ciento política, y yo creería que soy como el 30% de política»

¿Qué le diría a un joven quiera estar ser político?

Pues que lo intente y que lo haga. Yo creo que esto es de vocación. Yo no estoy aquí por un salario. No estoy aquí por fama. Simplemente estoy aquí porque una vez subí un video a mis redes sociales en donde expresaba por qué no iba a votar en el 2018 por Gustavo Petro y por qué me parecía que no era una opción para Colombia. Mucha gente se identificó con lo que dije y lo compartió. Yo continué compartiendo mis posiciones políticas y mis ideas: eso fue lo que me trajo aquí.

Entonces, para todos esos jóvenes que quieren llegar a la política les digo que aprovechen la herramienta que tienen a su mano. Yo vengo de una familia que no es política, de un pueblo llamado Tolú, en Sucre, con muchas dificultades. No vengo de una familia de dinero ni de cuna de oro. Yo soy un joven de estrato dos que utilizó una herramienta digital para dar a conocer sus pensamientos.

¿Qué piensa del imaginario de que los jóvenes son de izquierda y no deberían ser de derecha?

Me parece algo ridículo. Yo creo que la mayoría de los jóvenes son de izquierda precisamente porque crecieron en un contexto de educación pública manejado por sindicatos ideologizados que en vez de educarse se dedicaron a adoctrinar a estos jóvenes que hoy votan y que colocaron a Gustavo Petro en la presidencia, porque fue la población joven la que la puso. Precisamente jóvenes que tal vez no tienen una visión amplia de lo que ha sido la historia y lo que ha sido la aplicación de las propuestas de Petro en otros escenarios.

Veo que hoy la mayoría de los jóvenes son de izquierda, pero también hay un remanente de jóvenes que son críticos y son revolucionarios. Porque ser revolucionario es ir en contra de la corriente. Cuando un joven se para y dice «no, yo no creo en lo que me está diciendo mi profesor, yo no creo en lo que la mayoría está diciendo, yo creo que así funciona el mundo y estas son las ideas que traen progreso…», eso es ser verdaderamente revolucionario. 

¿Y hay algo que está fallando en la derecha colombiana?

La derecha colombiana ha sido una derecha vergonzante, una derecha que le da pena decir que es de derecha, que se esconde en el centro. Una derecha que no ha sabido dar la batalla. La izquierda sí lo ha sabido hacer. Ha utilizado todas las formas de lucha para llegar al poder y lo lograron: la lucha armada, la lucha a través de los medios de comunicación… La derecha no. La derecha se dedicó a hacer plata, hacer empresas, a buscar lo económico. Se olvidaron de las ideas; además, terminó permeada por muchos actos de corrupción. Yo creo que en eso se equivocó la derecha colombiana.

¿Hay algo que le gusta de la izquierda actual?

Para nada. Nada de la izquierda es bueno. Primero, porque la izquierda anula el individuo. A la izquierda le gusta es el colectivo. Las personas de izquierda ven a la población como una masa viviente que debe tener un cerebro único y que todos tienen que pensar igual.

El individuo es la clave del progreso, porque el individuo es el que crea, el que ingenia, el que inventa. Y si no hay quien piense, si todos piensan iguales, si todos piensan como el dictador quiere, como el político quiere, ¿cómo va a funcionar una sociedad?

Por eso a mí me atacan y me dicen que yo no represento la raza negra porque supuestamente no defiendo las ideas de izquierda. ¿O es que acaso los negros tenemos un pensamiento estipulado? Somos negros por el color, pero tenemos también maneras de pensar diferentes.

Yo voy siempre en contra de la corriente y por eso me atacan mucho. Entonces considero que no hay nada bueno en la izquierda. Todo en la izquierda es perverso, y donde se implementan las ideas de izquierda, siempre se termina en dictaduras.

Miguel Polo Polo suele tener una presencia activa en sus redes sociales. Foto: Instagram Miguel Polo Polo.

¿Hay alguna cosa que quisiera que la gente supiera de usted que quizás no se perciba?

Que soy rumbero (risas). A veces la gente se engaña y cree que uno es ciento por ciento política, y yo creería que soy como el 30% de política. De hecho, cuando estoy con mis amigos odio hablar de política. Tengo muchos amigos mamertos que cuando me conocieron me odiaban y les termino cayendo bien. Porque yo creo que más allá de las diferencias ideológicas, uno tiene que aceptar a la gente por su esencia, por lo que es.

Yo soy una persona alegre, una persona generosa, soy amigo de mis amigos, me gusta ayudar y me gusta impulsar a los que están abajo y darles las herramientas para que la gente también siga creciendo, porque yo también vengo de abajo.

La gente puede estar hablando con alguien que piense diferente y se lleva bien, pero cuando se mete el tema de la política quizás no…

Cuando empiezo a hablar de política con mis amigos, lo que hago es burlarme de mis propios defectos y también de los defectos de ellos porque tengo un humor negro. Eso hace que no haya confrontación política. Confrontación política cuando estoy en el Congreso, ahí sí peleo con los izquierdistas.

¿Qué deberíamos hacer para salir de este agujero en el que nos hemos metido llamado polarización?

Polarización siempre ha existido y existirá. La gran diferencia es que antes nos matábamos a bala, ahora nos matamos en redes sociales con insultos (risas), que tampoco es muy bueno, pero que creo que es mejor a agarrar un fusil e irse al monte a matar gente porque piensas diferente. La polarización es una muestra de que la gente tiene posiciones. El día en que no haya polarización es porque han anulado la razón o el criterio de la gente y han obligado a todos a pensar igual.

Y de acuerdo con eso que dice, ¿sería ideal un país, por ejemplo, sin izquierdas o sin derechas?

Lo que pasa es que las izquierdas siempre tienen la oportunidad de llegar al poder en escenarios democráticos. Los que permiten el escenario democrático son los que pensamos como nosotros, como yo. Los que creemos en la libertad del individuo, los que creemos en la democracia. Pero cuando llegan ellos, nos aniquilan a nosotros y nos persiguen. En una sociedad como la que yo creo, ellos sí tienen un espacio. Pero en una sociedad como en la que ellos creen, nosotros no tenemos espacio.

«Yo soy una persona alegre, una persona generosa, soy amigo de mis amigos, me gusta ayudar y me gusta impulsar a los que están abajo y darles las herramientas para que la gente también siga creciendo, porque yo también vengo de abajo»

¿Cómo espera que lo recuerden cuando termine su período como representante?

Yo tengo un proyecto a largo plazo. Yo no quiero solo llegar a la Cámara por un sueldo. Yo voy a ser presidente de Colombia y quiero que la gente me recuerde como el presidente que llevó a cabo esas reformas que trajeron progreso al país.

Sueño con un país donde existan solo cinco ministerios: Defensa, Relaciones Exteriores, Hacienda, Interior y, tal vez, el Ministerio de Educación. Yo sueño con un país en donde nos abramos unilateralmente al libre comercio y en donde los pobres puedan tener acceso a todos los productos del mundo sin importar de dónde vengan. Productos buenos, bonitos y baratos. Yo sueño con un país en el que se respete la libertad de conciencia, la libertad religiosa, la libertad individual. En donde si te da la gana de enamorarte de quien tú quieras, tú lo puedas hacer. 

Yo quiero que me recuerden como como un político que luchó por las ideas de la libertad verdadera, no por unas ideas que se esfumaron después en el tiempo. 

¿Y a qué edad sería ese presidente?

Cuando Dios quiera. Yo no pensé que fuera a ser congresista ahora a los 26. Yo pensé que iba a ser como a los 30 o a los 34. Se me presentó la oportunidad, aproveché y quedé. Dios quiso que yo quedara ahí. 

¿Qué mensaje quieres darles a los jóvenes frente a este nuevo gobierno?

Que no confíen en el Estado ni en los políticos. Los políticos son los que roban. A los políticos les interesa meter las manos en sus bolsillos para seguir enriqueciéndose ellos. Que se dediquen más bien a poner sus esperanzas en Dios y en sus proyectos y que saquen adelante proyectos, ya sea en la política o en el mundo privado. Porque Petro y Francia Márquez no es quien le va a solucionar la vida.

Siga pendiente de las demás entregas de #JóvenesCongresistas en donde Directo Bogotá dialogó con los congresistas más jóvenes de esta nueva legislatura.

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Es un proyecto de la Facultad de Comunicación y Lenguaje de la Pontificia Universidad Javeriana, dedicado al periodismo digital, la producción audiovisual y las narrativas interactivas y transmedia