Cinco miradas, cinco sentimientos

Juan David Ríos // [email protected]

La Fundación Gilberto Alzate Avendaño ofrece un recorrido por cinco exposiciones que llevan los nombres de “Lo que el ojo no ve”, “Rio pamplonita”, “Regresiones”, “Narco archivos” y “Tapizar el paisaje”. Sin un hilo conductor o contexto que las agrupe, invitan a vivir el arte a través de obras en distintos formatos y técnicas.

Bordar desde el humor de la obra

Rosario López fue una de las primeras artistas que se encontraban dispuestas en su sala de exposición para poder hablar con los invitados sobre “Tapizar el paisaje”. Ella emana experticia y flexibilidad en la forma de presentar su obra.

“Tapizar el paisaje” es ese proyecto que invita a reivindicar la acción del tejer. Un trabajo de más de 50 piezas con textiles, fotografías y tapices, y en donde López reúne años de investigación en Francia y Colombia. Al encontrar cobijas, que se encontraban a la intemperie, pensó que servían para cubrir obras de arte. La artista decidió darles voz, darles sonoridad y un sentimiento a cada una. Para ella, “el humor de la obra de arte que la cubría se queda impregnado sobre la tela”.

Desde allí, inició su proceso de bordado plasmando esas fotografías y tapices relacionados con el contexto colombiano. Unas puntadas suaves que a simple vista no se notan, pero a las que cada uno de los espectadores logra darle un significado propio y conciso: “Si te das cuenta, las arrugas son como las montañas de la imagen […] es un tejido fino sobre esas telas tan pesadas”, dice en la noche de la inauguración.

Los paisajes sonoros del cielo

Una cortina que da entrada a un lugar oscuro. Un espacio que solo deja ingresar a unos cuantos. Un cuarto con cinco parlantes sobre las paredes, incómodo para la vista, pero perfecto para el oído. Cielo Vargas logra exponer la obra “Río pamplonita, lugar sonoro y sujeto que resuena”, una obra que es el resultado de su investigación en reconocer los sonidos del territorio en el Norte de Santander y mezclarlas para crear un paisaje cultural y sonoro.

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A lo lejos resuena el rio y su caudal, los vecinos dialogando, los comerciantes haciendo su trabajo y los pájaros cantando. La gente dice que la tele transportación no existe, pero cuando de dejar llevar la imaginación se trata, los sonidos son los indicados. Cielo Vargas fue como su exposición, invisible para los ojos, pero necesaria para los oídos.

De la imaginación salen montañas

Cuando se intenta retratar algún paisaje se busca que sea fiel al original, pero para Guillermo Londoño la fidelidad se basa en la imaginación. La exposición “Lo que el ojo no ve” es una serie compuesta por más de 125 pinturas de montañas, paisajes y nevados que no tienen vinculación geográfica. Son piezas que, a través de los colores, interactúan con el pensamiento del visitante únicamente para transportarlo a un lugar imaginario, a un lugar que simplemente no existe.

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Para Londoño, estos horizontes infinitos no necesitan explicación. Según él “es un proceso que comienza cuando uno nace, cuando uno deja volar la imaginación y empieza a crearse cuentos en la cabeza”. Así algunos visitantes no le encuentren sentido a la luz dentro de las pinturas, porque no hay una continuidad, es la intención abstracta que muy posiblemente el ojo no ve.

La narcocultura colombiana

Nuestro país ha estado marcado constantemente por la guerra y el narcotráfico. Ha dejado muchos sueños en la intemperie y muchos ciudadanos sin volver a casa. Santiago Rueda logra retratar, en su octava edición, una muestra de lo que caracteriza, de manera taciturna, nuestra idiosincrasia y cultura patriótica. “Re-vistas, videos y narco archivos” es ese dialogo entre la colección hemerográfica de la Fundación Gilberto Álzate Avendaño y el trabajo de 10 años del artista.

Los objetos hablan, cuentan y hasta lloran de los sucesos. Son capaces de no olvidar, pero también de transformar significado. La exposición cuenta con la colaboración de 33 artistas de diferentes países y un centenar de objetos desesperados por contar su historia. Colombia puede ser ese país que está condenado a repetir su historia, pero está obligado a conocerla.

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Tres historias, tres realidades

El artista Carlos Duque logra recopilar tres de sus más grandes obras que ha trabajado durante su carrera artística: Meditaciones, Shopping Planet y Libertad Incondicional. Lo hace en un solo formato que es un recorrido a su vida y obra, sus “Regresiones”. Obras que inspiran, desde la cotidianidad de la fotografía, rostros e historias de vida que son contadas de una única manera.

Esta historia puede ser guiada por el mismo Duque, quien explica, paso a paso, como fue retratar más de 150 rostros con los ojos cerrados, o poner en un mismo plano la pobreza y la sociedad de consumo, e incluso darle una noción de libertad a los reclusos en Colombia con panfletos de sus sueños. Un recorrido que toca fibras y emociones, que juega con el público imaginándose las historias y, además, revela la verdadera condición humana. “Regresiones” no solo revisa las obras de Carlos Duque, sino que es una mirada interna al corazón del colombiano.

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