Lalo Cortés: la sangre ¨»Afro Rola» del Neo Soul

Por: Natalia Ortega / Kevin Ramírez / Periodismo Digital

De la magia del jazz, el ritmo del hip hop y la esencia del soul surge en Bogotá una artista que con su voz rompe estereotipos y hasta la desatención de los oídos más necios, porque cuando Lalo Cortés canta el mundo exterior se apaga y el lugar vuela entre notas musicales, pieles erizadas y beats.

Laura Cortés, artista bogotana de Neo Soul quien ha participado en eventos importantes como el Festival Estéreo Picnic 2019. Conoce a Lalo Cortés a través de las canciones que han marcado su carrera y vida musical.

Lalo Cortés es una artista bogotana de raíces afrocolombianas que desde 2017 ha colaborado con diversos proyectos importantes de la escena rap y de música alternativa en Colombia como es el caso de Lianna, Tsh Sudaca y Briela Ojeda. A sus 23 años, esta estudiante de música de la Pontificia Universidad Javeriana ha participado en eventos musicales relevantes en Colombia como el Festival Estéreo Picnic 2019 y el Festival Centro.

Desde 2020 empezó su camino como solista con su sencillo Cicatriz, el cual, estrenó su videoclip en febrero de este año y con el que se posiciona como una de las artistas latinas con más proyección musical en el Neo Soul: la fusión entre el jazz, el soul y el hip hop.

Directo Bogotá habló con la ¨Afro Rola¨ acerca de su vida, sus proyectos, su lucha desde el arte por resignificar sus raíces afrocolombianas y el papel de la mujer en la industria musical colombiana.

Directo Bogotá (D.B): ¿Cómo llegó la música a tu vida?

Lalo Cortés (L.C): Desde chiquita siempre me gustó cantar, pero era muy tímida. Yo empecé cantando en coros; en una formación coral clásica. Ahí me di cuenta que lo que quería era esto y después de estar en una academia musical, encontré el jazz y fue cuando empecé a estudiar música en la Javeriana.

En ese tramo de la academia de música a la universidad, fue la primera vez que yo canté con un rapero y también fue el momento en que yo me conocí con Sudaca; aunque el Hip Hop fue un momento que llegó y después se fue, pero que nunca lo vi como algo a lo que me pudiera dedicar porque la academia siempre le mete a uno en la cabeza como ese “no” por lo que se canta en la calle.

Durante ese tiempo, la “Afro Rola” descubrió el soul y el pop a través de artistas como Amy Winehouse y Adele, respectivamente, que fueron integrando su universo musical que había surgido en un ambiente salsero, por parte de su mamá, pero que no terminaba de conectar totalmente con ella. Sin embargo, con su papá existía otra atmósfera musical más variada de la que hacían parte géneros como la música clásica y discos como The Carnival del rapero haitiano Wyclef Jean, reconocido por colaborar junto a Shakira en la canción Hips Don’t Lie de 2006 y tener un estilo musical cercano al Neo Soul. Todo esto le brindó a Lalo la capacidad de desarrollar aptitudes musicales desde pequeña.

L.C: Mi papá fue el primero que me escuchó cuando chiquita y yo, en ese tiempo, era muy fan del álbum Un día normal de Juanes. Yo sabía todas esas canciones, pero no podía cantarlas en el mismo registro vocal de él porque Juanes tiene una tesitura más grave. Entonces, yo intuitivamente dije: “ah, pues si no me queda la de él, yo canto una octava arriba para que suene lindo”. Terminé armonizando todo el álbum con una segunda voz así de la nada, y eso es raro porque la gente estudia para hacer segundas voces y yo lo hacía muy natural como a los once años.

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D.B: Tú ya sabías que tenías talento para esto, pero ¿en qué momento decidiste ser artista? Porque no es lo mismo cantar para uno o la familia que lanzarse como artista.

L.C: Eso fue cuando empecé a estudiar música, más o menos cuando tenía 14 años. Fue desde el colegio y yo siempre me había preguntado qué quería estudiar y no había contemplado a la música como una profesión hasta que comencé a estudiarla; ahí entendí el rigor de esto, sabía que era lo que en verdad me gustaba y que no encontraba nada más que me llamara tanto la atención como la música. En ese momento dije: “esto es para mí”. De hecho, ahí tuve una crisis existencial con el colegio porque quería salir ya; quería hasta validar. Yo ya sabía qué quería y a mi en once me preguntaban:

– ¿Cuál es tu primera opción para estudiar?
– Música.
– ¿Y tu segunda?
– ¿Segunda opción? ¿Qué es eso? Yo ya estoy muy clara.

D.B: Desde los 11 años estás cantando y más de la mitad de tu vida has estado en la música. ¿Cómo haces para estar entre escenarios, grabaciones y clases?

L.C: ¿La verdad? No sé (risas). Las noches como las del concierto del lanzamiento de Baraja de Tsh Sudaca han sido mi mundo, más o menos, desde que inicié la carrera y otro mundo es la universidad. A mí, a veces, me ha tocado sacrificar muchas cosas para poder mantener ambos mundos en pie porque, por ejemplo, yo estoy en la escena del hip hop pero también me llaman mucho para cantar en agrupaciones, en coros y también trabajo como cantante de sesiones; es organizarse muy bien.

De hecho, con Lianna, parte de los toques han sido en Medellín y una vez yo tenía un parcial a las siete de la mañana. La noche anterior, terminé el toque allá y a las tres de la mañana fui al aeropuerto, llegué a Bogotá como a las cinco de la mañana y me fui en un bus hasta la universidad a ver la clase sin dormir y con toda la adrenalina del concierto. Entonces, es una vida que hay que saber equilibrar bastante bien.

Cuando Lalo Cortés canta, todos los que se encuentran en el lugar se convierten en testigos de su talento; sacan sus celulares, la graban, le toman fotos y difunden el contenido.

Para Lalo Cortés, la formación de un artista se compone de un porcentaje académico y de un “porcentaje calle”, pero sobre todo, calle. Sus dos escuelas han sido la Javeriana y los escenarios con Tsh Sudaca y Lianna, dos de los exponentes más fuertes del hip hop en Colombia.

Sin embargo, ella comenzó en las tarimas a los 15 años cuando Ivan Pervil, un rapero que era hermano de una amiga de su mamá, la llamó para reemplazar en una presentación de su grupo Pasamontaña a una de sus cantantes, quien por esos días iba a dar a luz.

– Hola, Lau. Necesito que cantes en este grupo porque necesitamos un reemplazo de una cantante y yo sé que tú las pones.
– Jumm, ¿eso es hip hop? Vamos a ver cómo es eso.

Lalo fue al ensayo, en compañía de su mamá -aún era chiquita-, y los toques eran en las tarimas de IDARTES en el Tunal y en Kennedy; la calle. Ella cantó, conoció a algunos raperos undergrounds de Bogotá y volvió a su mundo de colegio; normal. Otro día, la volvieron a llamar para grabar un disco con La 33, un grupo salsero de Bogotá, y querían que ella grabara unos coros. ¿Su respuesta?

– “¡Buenooo, yo lo hago!”

D.B: ¿y qué pasó?

L.C: Ese día fui a grabar una canción que se llama ‘Lo Bailao’ y habían varios artistas: La 33, Pasamontaña, Flaco Flow y Tsh Sudaca. Yo siempre he sido muy tímida, aunque no parezca y siempre he parecido más grande de lo que soy. Al final de la grabación, Sudaca me pidió el número para trabajos y yo se lo dí. Como al mes, entre semana, me escribe: “Oye, ¿Cuándo vamos a grabar? Estoy grabando un nuevo álbum”. Era Equilátero, el disco que sacó en 2017 y yo estaba terminando noveno en el colegio pero él no sabía. Él me siguió preguntando que cuándo tenía tiempo; que si en la mañana o en la tarde para ir al estudio a grabar.

– Sudaca, yo no puedo. Estoy estudiando.
– Pero, ¿cómo así? ¿Tú cuándo te gradúas de la universidad? Es que a mí realmente me gustaría mucho que pudiéramos grabar.

Cada vez que la “Afro Rola” canta su cuerpo se mueve al ritmo de los beats y sus ojos se cierran, como si al hacerlo encontrara la inspiración para alcanzar las notas más complejas.

Yo ahí me reí y le dije que estaba en noveno de bachillerato, no de la universidad. Se “malviajó” con mi edad y me dejó de hablar por un tiempo pero seguimos en contacto. Yo seguí normal, en mis cosas y ya cuando me gradué del colegio fui a grabar en un beat de Equilátero y esa fue mi primera canción de hip hop en plataformas. Días después me dijo que tenía un concierto en tres días y que si podía llegar al ensayo con la banda que era en media hora. Yo acepté, menos mal tenía tiempo, fui y a los tres días nos presentamos en los Premios Shock en Bogotá y lo ganamos.

A partir de ahí lo tomé como una señal y me di cuenta que la fusión de Sudaca es muy jazzera. Entonces, yo podía ser una cantante de jazz en un contexto de hip hop. Ahí fue cuando tuve mi crisis existencial con la academia en donde no quería seguir los géneros que se suponen que están “bien hechos” o los parámetros que me ponían en la universidad

D.B: ¿Y a Lianna cómo la conociste?

L.C: En uno de los primeros toques con Sudaca. Ella me vio pero no pasó nada y a mí siempre me ha gustado la armonía vocal. Entonces, a los días en mi Instagram, hice un cover de una canción de Lianna; ella lo escuchó, me posteó en su muro y ahí “casi me muero” porque Lianna ha sido muy importante para mí porque es una de las pocas mujeres que está en la escena hip hop. Ese día me llamó y me dijo:

– Oye, Lalo. Quiero que seas mi corista.

Entonces, con esos dos grupos ha sido muy chévere porque con Sudaca puedo ser yo; puedo ser jazzera, pero Lianna me enseñó algo que jamás enseñan en una academia de jazz: la puesta en escena. Eso solo se aprende en la calle y Lianna me ha ayudado a soltarme corporalmente, porque yo era una persona muy tímida y con ella me ha tocado bailar, cantar y hacer coreografías.

Lalo Cortés ha participado en eventos muy relevantes a nivel nacional como Un Canto X Colombia, la Segunda Cumbre Latinoamericana de Hip Hop y el Estéreo Picnic. Este último se dio con el proyecto de Tsh Sudaca, luego de audicionar en el Festival Hermoso Ruido en 2018 y ser escogidos para presentarse al siguiente año en el evento organizado por Páramo que contaría con artistas como Artic Monkeys, Sam Smith, Twenty One Pilots, Kendrick Lamar y Alcolirykoz.

Resulta curioso que la única vez en la que ella ha asistido a este festival, fue la ocasión en la que se presentó en tarima con Sudaca. No está demás destacar que este evento tiene mucha trascendencia en los espacios universitarios como el de la Javeriana, donde la noticia de que ella estaría tocando en vivo tuvo tanto reacciones buenas como otras no tan positivas; en algunos momentos, no recibió un trato “tan bacano” y tuvo que lidiar con los pensamientos de la academia que, a veces, subestima al hip hop.

A pesar de esto, la experiencia en el FEP para Lalo fue muy emocionante y retadora. Llegó en un carrito de golf al camerino para luego salir a la tarima más grande del Festival, donde la noche anterior se había presentado uno de los raperos estadounidenses más exitosos y reconocidos a nivel mundial como lo es Kendrick Lamar.

D.B: ¿Cómo nace Cicatriz?

Ese tema lo tengo desde hace rato, desde el 2019. Para mí Cicatriz es todo el trabajo de encontrar mi sonido porque como es un género tan nuevo y es en español yo no sabía cómo hacerlo. Y fue un beat que yo hice con amigos míos músicos, ni siquiera son beatmakers de hip hop ni nada; somos músicos que nos encanta la fusión de hip hop con jazz. Ese tema lo terminé a principios de 2020 y estaba para lanzarse en marzo. Yo me quería lanzar como solista. Sentía un afán horrible porque todo el mundo tenía una expectativa encima de mí porque me han visto un montón de años cantando con esta gente. Entonces, ya me conocían a mí y a mi voz y me preguntaban cuándo, y yo me comía ese afán. Lo quería lanzar en marzo y «¡toma tu pandemia!». Eso me hizo parar y pensar: “¿yo por qué tengo afán?, ¿afán de qué?”. Entonces, fue como “paremos, pensemos y hagamos esto bien y tranquilos”. Todo el 2020 lo planeé y en octubre dije «aquí fue».

D.B: ¿Cuál crees que es el papel de la mujer en el panorama musical de Colombia?

L.C: Es duro, sobre todo en el Hip Hop. Con Lianna hemos tenido estas conversaciones y realmente es demasiado descarado el nivel de poca inclusión que hay en los flyers de los eventos de las mujeres. Y también eso tiene que ver con la estructura social a la que uno está habituado, tristemente, de “la mujer sirve para esto, tiene cierto rol”, entonces en la música pasa igual. En los géneros urbanos ¿la mujer cuál es? Es la que baila, la que está semidesnuda o es una vieja perfecta, hermosa, y eso ha sido duro. Es una presión que uno tiene que cargar mucho porque seamos realistas, por lo menos en mi caso, yo no soy la mujer más “mami”. Yo soy una persona supremamente atípica y no encajo como debería encajar siendo artista; no encajo en los estándares de belleza.

Lalo sigue afinando su voz. Sabe que el éxito no solo está en el talento, sino en la dedicación.

Entonces, es una constante lucha, pero cada vez más en la escena estamos llegando personas que estamos luchando contra esos estereotipos. Luchando también contra ese término de cuota femenina porque al final es eso, pero es triste que digan eso porque es decir “nos tocó meter una mujer porque si no, nos joden”. En Hip Hop al Parque, aunque nosotros no pasamos, pasó Spektra de la Rima, una amiga mía rapera, y solo pasó ella de mujer, de resto nadie. Ahorita hay un auge de chicas que estamos cambiando ese paradigma y una de ellas, por la que yo también logré coger mucha más confianza en mí, es Lianna. Se ha sabido ganar su espacio en el que las personas del gremio la respetan, pero luchándola resto.

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D.B: ¿Por qué te autodenominas “Afro Rola”?

L.C: Me parece muy lindo que me pregunten eso porque crecer como afro en un contexto rolo es muy duro porque el problema es que la sociedad cree que no es racista, pero es muy racista. Yo he sufrido de mucho racismo desde muy chiquita por crecer acá. Obvio en otros lados hubiera podido sufrirlo también, pero el crecer acá es bien complicado y es importante que la gente sepa que yo soy Afro Rola. ¿Por qué? Todo el mundo cuando me ve es como: “¿Tú eres rola? ¿En serio eres rola?” y yo digo “¿por qué no puedo ser rola?”. Soy Afro Rola. Nací en Bogotá, es la ciudad donde yo crecí.

Mi ascendencia es de otros lados, pero soy de acá. Mi mamá es blanca, es de Manizales. Mi papá es afro, pero es rolo también. Mi abuelita era de Boyacá (Tunja) y mi abuelito era de Tumaco (Nariño), del Pacífico; yo por eso soy afro. Y eso ha sido complicado porque siento una desconexión tremenda con las tradiciones y la cultura afro por crecer en un contexto como este. A mí me pasó que me quise alisar el pelo, no me gustaba mi aspecto, me quería parecer a mis amigas. Son muchas presiones que vienen de muchos lados y la música para mí ha sido mi conexión directa con mi ancestralidad, pero sigo siendo Afro Rola. Me parece lindo decir que soy Afro Rola porque eso es lo que soy.

Lalo Cortés – Cicatriz (Video Oficial)

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